Deslizar
es el nuevo Zapping:
Cómo YouTube Shorts se está convirtiendo en la
televisión de una generación.

Hace no tanto, la escena era así: alguien en el sillón,
control remoto en mano, saltando de canal en canal hasta encontrar algo que lo
atrapara. Hoy la escena es casi la misma, solo que el control es un pulgar y
los canales son videos de unos cuantos segundos que pasan uno tras otro, sin
pausa y sin final a la vista. No es exagerado decir que el video corto cambió
la manera en que vemos, producimos y hasta contamos historias, y una de las
transformaciones más interesantes está ocurriendo justo donde menos se
esperaba: en YouTube, la casa histórica del video largo y de la narrativa
extendida. Con Shorts, la plataforma no solo está compitiendo con TikTok; está
construyendo, poco a poco, una nueva forma de televisión digital, con series,
episodios, continuidad narrativa y, cada vez más, consumo en pantallas grandes.
Para entender cómo llegamos aquí hay que recordar que el auge del video corto no fue casualidad. Cuando TikTok, nacido en China como Douyin en 2016, se extendió por el mundo, obligó a todas las plataformas a moverse: poco después de su éxito, YouTube, Instagram y Facebook introdujeron sus propios formatos de video corto (Violot et al., 2024). Las cifras explican la prisa. En julio de 2021, TikTok se convirtió en la primera aplicación ajena a Facebook en superar los 3 mil millones de descargas en el mundo (Chan, 2021), y en septiembre de ese mismo año alcanzó los mil millones de usuarios activos al mes (Backlinko, 2026). Detrás de ese éxito hay fuerzas que se alimentan entre sí, como una atención cada vez más fragmentada, un consumo que ocurre sobre todo en el celular y algoritmos que premian la velocidad de interacción. En ese escenario, YouTube lanzó Shorts, primero a prueba en India en 2020 y de forma global en 2021, como una apuesta estratégica para competir por la atención de los jóvenes y sostener su relevancia en un ecosistema dominado por la inmediatez.

Lo
curioso es hacia dónde ha evolucionado el formato. Lo que nació como una
colección de clips sueltos hoy empieza a parecerse mucho a la televisión: cada
vez más Shorts se organizan en series y episodios, de modo que los creadores ya
no solo publican videos aislados, sino que construyen historias con continuidad
que el público sigue capítulo a capítulo. La pantalla también cambió. Gracias a
la televisión conectada, los Shorts pueden verse en Smart TVs, Roku o Fire TV,
y ya no se quedan atrapados en el celular. Un estudio de Hub Entertainment
Research, realizado a finales de 2025 con casi 1,900 consumidores en Estados
Unidos, encontró que más de la mitad de los espectadores de 13 a 34 años
disfruta ver videos cortos de YouTube en la televisión tanto como ver programas
largos (Señal News, 2026). Así, el video corto, que parecía un fenómeno
individual y móvil, se cuela en la sala, en el ocio familiar y en las tardes de
sofá, y revela una convergencia cada vez más clara entre la televisión y las
plataformas digitales.

Esta
transformación no es solo una intuición; los datos la respaldan. Violot y
colaboradores (2024) realizaron el primer estudio longitudinal sobre el impacto
de Shorts en YouTube, analizando cerca de 70 mil canales, con 9.9 millones de
Shorts y 6.9 millones de videos largos publicados entre 2021 y 2022. Sus
hallazgos son reveladores: los creadores incrementaron de manera sostenida su
producción de Shorts, al grado de que en los canales nuevos ya superan a los
videos largos; los Shorts obtienen más vistas y más “me gusta” por vista,
aunque generan menos comentarios, lo que sugiere conversaciones menos
profundas; y, mientras los Shorts se concentran en el entretenimiento, los
videos largos conservan una diversidad temática mucho mayor. En otras palabras,
Shorts no solo le pelea terreno a TikTok, sino que está reacomodando el propio
ecosistema de YouTube y quitándole protagonismo al video largo.
Sin
embargo, más vistas no siempre significan más dinero, y aquí aparece la gran
paradoja de los creadores. Rajendran, Creusy y Garnes (2024) estudiaron a 250
creadores con audiencias importantes y encontraron que, desde la llegada de
Shorts, sus videos largos han perdido vistas y participación de forma
significativa. El problema es económico: un video largo admite varios anuncios
y acuerdos con marcas, mientras que un video de unos segundos ofrece muy pocas
oportunidades de monetización. El resultado es una tensión estructural difícil
de resolver, porque los creadores necesitan producir Shorts para que el
algoritmo los siga mostrando, pero dependen del video largo para sostener sus
ingresos. La “televisión de Shorts” se convierte así en un escaparate de alta
visibilidad y baja rentabilidad, que obliga a diversificar estrategias para
sobrevivir.

El
cambio también es narrativo. Una serie en formato corto exige condensar el
conflicto, presentar a los personajes y lanzar el giro de trama en apenas unos
segundos, lo que produce una estética acelerada, fragmentada y diseñada para
enganchar desde el primer instante. Henry Jenkins (2006) llamó a este tipo de
fenómeno “convergencia” y advirtió que no se trata de un punto de llegada, sino
de un proceso: historias, imágenes, sonidos y marcas circulan entre múltiples
medios, y en ese ir y venir las audiencias también participan, comentan y
crean. Shorts es un ejemplo perfecto de ello. Al integrarse en los televisores
y organizarse en series, se convierte en un híbrido entre la televisión
tradicional y las redes sociales, capaz de atrapar a la audiencia sin exigirle
largos periodos de atención, y justo por eso resulta tan atractivo para el
público joven.
Todo
esto plantea desafíos importantes para los medios tradicionales y para quienes
estudiamos la comunicación. La televisión lineal pierde su lugar central,
porque la programación ya no la decide un canal sino un algoritmo; la
producción audiovisual reordena sus prioridades y empieza a privilegiar la
velocidad sobre la profundidad; la economía de los creadores se vuelve más
frágil, pues los modelos de monetización no han crecido al ritmo de las vistas;
y las prácticas de consumo se reinventan entre series breves, pantallas grandes
y maratones hechos de fragmentos. En conjunto, Shorts es mucho más que una
respuesta a TikTok: es una mutación del ecosistema mediático que mezcla
elementos de la televisión, las redes sociales y las plataformas de video para
configurar un nuevo régimen audiovisual. Quizá la próxima vez que deslicemos el
dedo “solo por un ratito” valga la pena preguntarnos si estamos viendo videos
sueltos o si, sin darnos cuenta, estamos viendo la televisión del futuro.
Referencias
Backlinko.
(2026, 16 de enero). TikTok statistics you need to know. https://backlinko.com/tiktok-users
Chan,
S. (2021, julio). TikTok becomes the first non-Facebook mobile app to reach
3 billion downloads globally. Sensor Tower. https://sensortower.com/blog/tiktok-downloads-3-billion
Jenkins,
H. (2006, 28 de junio). Convergence and divergence: Two parts of the same
process. Confessions of an Aca-Fan. https://henryjenkins.org/2006/06/convergence_and_divergence_two.html
Rajendran,
P. T., Creusy, K., & Garnes, V. (2024). Shorts on the rise: Assessing
the effects of YouTube Shorts on long-form video content. arXiv:2402.18208.
https://arxiv.org/abs/2402.18208
Señal
News. (2026, 27 de enero). Short-form content reshapes how audiences define
“watch TV”. https://senalnews.com/en/data/short-form-content-reshapes-how-audiences-define-watch-tv
Violot,
C., Elmas, T., Bilogrevic, I., & Humbert, M. (2024). Shorts
vs. regular videos on YouTube: A comparative analysis of user engagement
and content creation trends. En Proceedings of the 16th ACM Web Science
Conference (WebSci ’24). https://arxiv.org/abs/2403.00454

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