EL RETRATO DE DORIAN GRAY: SU ANÁLISIS.

Dramaturgo,
novelista, poeta y ensayista irlandés, portavoz del esteticismo, conocido
popularmente por su única novela, El retrato de Dorian Gray y por las obras de
teatro El abanico de Lady Windermere, La importancia de llamarse Ernesto. Cuentos como el fantasma de Canterville y El príncipe feliz
entre muchos otros. Estamos hablando de OSCAR WILDE, y aquí en Píxel & Short les platicaré
amables lectores, sobre su vida y obra, pero analizando desde la psicología
humana y de la estética moral, un retrato de la miseria humana y los deseos
carnales prohibidos n su época.
Oscar Wilde fue un
escritor británico. Hijo del cirujano William Wills – Wilde y de la escritora
Joana Elgee, nació en Dublín en el año 1854 y falleció en París en el año 1900
Wilde siempre hizo gala de un carácter excéntrico, llevaba el pelo largo y vestía pantalones de montar de terciopelo. Su habitación estaba repleta de objetos de arte y elementos decorativos, como girasoles, plumas de pavo real y porcelanas chinas. Sus actitudes y modales fueron repetidamente ridiculizados en la publicación satírica Punch y en la ópera cómica de Gilbert y Sullivan Paciencia.

Sabías que...el Primer amor de Oscar
Wilde fue Florence Balcombe, que finalmente se comprometió con Bram Stoker, autor de Drácula. Cuando Wilde se
enteró del enlace, le anunció su intención de abandonar Irlanda. Salió del país
en 1878 y solamente regresó en dos ocasiones.
Por ello, se estableció en Londres y, en
1884, contrajo matrimonio con una mujer irlandesa muy rica, Constance
Lloyd, con la que tuvo dos hijos, Cyril y Vyvyan. Desde entonces, se dedicó
exclusivamente a la literatura. A consecuencia del escándalo por el proceso que
sufrió fue obligado a renunciar a la patria potestad de sus hijos.

Entre sus
primeras obras aparecen dos colecciones de historias fantásticas, escritas para
sus hijos, El príncipe feliz (1888), Narraciones policiacas (1889) y La casa de las granadas (1892),
y un conjunto de cuentos breves “El gigante
egoísta, “El ruiseñor y la rosa”, “El niño estrella”, El crimen de lord Arthur Saville (1891) entre otros. También ya
era conocido en la sociedad por sus comedias de teatro en las que se destacan El
abanico de Lady Windermere y Salomé. No obstante, “El retrato de Dorian Gray”, no sólo destaca por ser la única novela que
escribió, sino también por ser su trabajo más perdurable.
Oscar Wilde, fue la celebridad extravagante e ingeniosa de la época, en sus obras utilizaba la provocación y tocaba temas prohibidos para la sociedad, se destacó por su particular forma de vestir y por su inteligencia a la hora de mantener conversaciones.

Posteriormente, inició la creación de su
única y gran novela El retrato de Dorian Gray, novela que le cambió la vida,
allí mostró su lado más sensible y esta historia le dio fama y reconocimiento
por el que lo recordamos hoy en día. Fue escrita en 1890, y narra la obsesión
de Basile Hallward por la belleza física del joven Dorian Gray.
Wilde
quiso hacer de su vida una auténtica obra de arte, fiel a los planteamientos
del esteticismo finisecular y recogiendo la sensibilidad finamente
decadentista de los prerrafaelistas Logró así centrar la atención en su
carácter extravagante y provocador, en el ingenio de sus conversaciones y en
una amoralidad de la que hizo bandera en el conocido episodio final de su proceso
y encarcelamiento por homosexualidad.
En 1895, en la cima de su carrera, se convirtió
en la figura central del más sonado proceso judicial del siglo. Wilde, que
había mantenido una íntima amistad con lord Alfred Douglas, fue acusado
por el padre de este, el marqués de Queensberry, de sodomía. Así fue como
la sociedad lo castigó, era evidente que Oscar Wilde sostenía una relación
homosexual y que su única novela lo confirmaba. Esta situación lo llevó a la
cárcel durante dos años Se le
declaró culpable en el juicio, celebrado en mayo de 1895, y, condenado a dos
años de trabajos forzados, acusado de sodomía y grave indecencia. salió de prisión arruinado material y
espiritualmente.

En la cárcel, escribió De profundis (1895), una extensa carta de arrepentimiento por su pasado estilo de vida. Algunos críticos la han considerado una obra extremadamente reveladora; otros, en cambio, una explosión sentimental muy poco sincera. La balada de la cárcel de Reading (1898), escrito en Berneval, Francia, muy poco después de salir de prisión, y publicado anónimamente en Inglaterra, es uno de sus poemas más poderosos. En él expone la dureza de la vida en la cárcel y la desesperación de los presos.

Análisis de “El retrato
de Dorian Gray”
¿Se imagina
poseer un cuadro que envejeciera y mostrase sus pecados, mientras que usted,
inmortal, vaga eternamente joven y eternamente corrupta por el mundo?
Esta
pregunta fue formulada por Oscar Wilde en su
única novela El retrato de Dorian Gray,
publicada en 1890. Cuentan los investigadores que Wilde se pasó años tocando el texto,
añadiendo capítulos y buscando que fuera todo lo que deseaba que fuese, pero
eso no evitó que la amargura del propio Wilde se
mezclase con la tinta de sus palabras y lo encumbrase como uno de los grandes
genios de la literatura universal.
El retrato de Dorian Gray es la única novela escrita por el autor irlandés, quien tuvo una prolífica obra como dramaturgo y cuentista. Esta es una novela filosófica que representa la obsesión sobre el poder de la juventud y la belleza. Representa una tensión entra la moral y el hedonismo. Pero esta no es la única cuestión, ni se presenta aisladamente. Las nociones esteticistas de Oscar Wilde son expuestas en la novela y constituyen un pivote en la construcción e interpretación del texto.
El retrato de
Dorian Gray es una de esas magníficas novelas sobre la degradación humana
que a uno jamás le gustaría abandonar, porque, aunque trata sobre la bondad y
la maldad de cada uno de nosotros, al final es también una historia bien
narrada por un gran escritor. El propio Wilde reconoce por boca de sus personajes que, a
menudo, los diálogos y las intervenciones de personajes (como Henry) se sustentan en los epigramas, pero su prosa
es rica, florida, con delicadas descripciones que nos conducen a finales del
siglo XIX. Puedes ver cientos de fotos sobre el Londres de esa época, pero
pocas o ninguna te transmitirán lo mismo que te transmite Oscar Wilde con sus
descripciones, es decir, sentimientos.
Desde el falso esplendor hasta la auténtica
decadencia, recorremos cada
paraje de un mundo a punto de morir, más allá de su inmortalización en el arte
del autor irlandés. A
medida que pasamos las páginas de esta historia que, sin duda, escandalizaría a
muchos en su época, nos encontramos con un profundo análisis del alma humana,
de lo que hacemos con nuestros pecados, de cómo nos mentimos a nosotros mismos
y, sobre todo, de cómo el arte puede robar una parte de nuestra alma. Puede que
estos aspectos no parezcan vinculantes, pero coinciden con la historia del
atormentado Dorian Gray y
de su terrible caída.
Pese a que muchos consideran El retrato de Dorian Gray como
una novela de misterio o terror gótico (que puede que también lo sea), también
alberga una exhaustiva reflexión
filosófica sobre la naturaleza humana, la sociedad y el arte. A los humanos los disecciona hasta mostrar
su alma, a la sociedad la dibuja como hipócrita y machista, y el arte se expone
como un poder primigenio capaz de mostrar la naturaleza de cada uno de
nosotros.
A lo largo de sus capítulos, hay hermosos pasajes como esa reflexión sobre cómo Sibila Vane ha supuesto más al mundo muriendo como sus personajes, que, viviendo su vida como actriz, o partes en las que nos dejan vislumbrar, aunque nunca nos muestran, los pecados de Gray.

Cuando los niños estudian qué es la descripción, a
veces, a esta se la define como «pintar con palabras» y en la novela de Wilde, se pintan con palabras
el alma humana. Dorian Gray es un personaje rico en matices con el que
todos empatizamos y sentimos incluso lástima, porque por mucho que se
transforme en un ser vil y decadente, Dorian se queda prisionero de la suerte que le
acompaña por su hermosura. Nadie creerá sus pecados, ni siquiera los crímenes
que haya cometido.
Al final, se produce la gran paradoja cuando Dorian Gray intenta
librarse de ese mal que es su cuadro. Solo cuando se redime, el destino se pone
en su contra. Mientras hacía el mal, la providencia le salvaguardaba. Ahora,
que decide ser bueno, pagará por sus pecados pasados. Y ahí la gran ironía de
la diosa fortuna. Acaso, ¿el mal podría haberle traído más fortuna a Dorian que el bien?
Wilde toca así el tema del pacto
diabólico, aunque Mefistófeles jamás haga acto de aparición, y habla
también sobre la corrupción del ser humano, dos de los temas fundamentales de
la historia de la novela. Puede que, llevados por el influjo de la propia
novela y su premisa, muchos pensemos que el propio Oscar Wilde dejó gran
parte de su impronta en esta novela que bebe de los mejores autores de la
literatura. El retrato de Dorian
Gray supuso una gran
controversia para su época, debido a la relación de Basile con Dorian.
Irónicamente, los actos de
maldad de Dorian, salvo en el caso
de Sibila Vane, pocas veces son
descritos en el libro, presentando un lapsus entre los capítulos en el que
nuestro protagonista se sume en su propio lado oscuro, obsesionado con el lujo,
las piedras preciosas y el pasado escandaloso de otros personajes a los que ha
conocido a través de un libro.
La
novela fue castigada y poco aclamada en su tiempo, pues era considerada como
‘‘nauseabunda’’ ya que se evidenciaba que sus protagonistas hombres (aunque en
la novela nunca se escribió literalmente) tenían una relación homosexual.
Wilde, tuvo que autocensurarse y omitir párrafos románticos de los
personajes.
Al salir de la cárcel pasó sus últimos
días en París y los rumores decían que su muerte fue provocada por una
infección (meningitis). Sus últimas palabras las dijo en un hotel: ‘‘Estoy
muriendo por encima de mis posibilidades”.
Puede que el lector imagine sus propios pecados en la vida (o aquellos que querría cometer) bajo los actos de Dorian y, de ahí, la controversia. Quizás la visión del mal parte de uno mismo. ¿Y quién está dispuesto a verlo, como si fuera esa pintura que contempla el propio Gray?

El retrato de Dorian Gray es una de esas novelas que uno debe leer, con cierto
temor por si jamás logra escapar de las palabras de Wilde y estas se transforman
en un augurio de aquello en lo que nos convertiremos. Quizás, es una de esas novelas que más vale ser leída y
vivida, que guardada en el silencio de nuestra estantería y nuestra alma.

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